Premios CRDO Ribeiro 2017

Como cada año, la pasada semana el Consejo Regulador de la D.O. Ribeiro hacía entrega de sus premios, tanto a los mejores vinos del año como a restaurantes, locales y personajes que, por un motivo o por otro, destacaron en los últimos meses por su labor de promoción de los vinos amparados por la denominación.

Este año fuimos invitados por la organización para participar en la entrega de premios y en las visitas previas. Además, Jorge tuvo la oportunidad de formar parte de la Cata Oficial que decidió los vinos ganadores en cada una de las categorías que fueron, en las distintas categorías: Ramón do Casar Treixadura 2016 (vino blanco), Pazo Tizón 2016 (vino blanco colleiteiro) y Elisa Collarte 2016 (vino tinto).

Modesto, en Finca Viñoa.

A lo largo de dos días y medio pudimos visitar bodegas y fincas, hablar con elaboradores y con la gente del Consejo Regulador pero, además de eso, tuvimos la oportunidad de conocer un poco más otros aspectos de O Ribeiro visitando algunos de sus conjuntos monumentales (iglesia de Santa María de Padreiro o Monasterio de San Clodio), núcleos tradicionales como Cabanelas o Padreiro, el conjunto histórico de Ribadavia o haciendo un recorrido en catamarán por el embalse del río Miño.

La gastronomía de la zona fue también una parte importante de la visita. Desde los pimientos tipo Arnoia al pulpo, los dulces sefardíes de A Tafona de Herminia a las anguilas fritas hicimos un recorrido por algunas de las elaboraciones más populares de la comarca. La vertiente más actual la puso el cocinero Flavio Morganti, quien sirvió una comida en la Bodega Vilerma.

Asunción y Arsenio, historia viviente en Vilerma.

Pero si tuviéramos que quedarnos con algo sería con las charlas con los productores y la gente del sector. Desde la descripción de utensilios y medidas que nos ofrecieron en Finca Figueiriña (Cenlle) a la sabiduría de gente como Modesto, el encargado de las viñas en Finca Viñoa, gente como Arsenio y Asunción en Vilerma o Cristina, Felicísimo, Serafín y tantos otros miembros del Consejo Regulador.

Volvemos a casa convencidos del enorme potencial de futuro de O Ribeiro. No sólo como zona productora de vinos sino como destino de turismo enogastronómico en el que, a pesar de algunas propuestas que ya están en marcha como puede ser el conjunto de Casal de Armán, queda muchísimo por hacer para explotar y dar a conocer el conjunto cultural, monumental e histórico que durante siglos fue dando forma a una comarca que vive alrededor del vino. Seguro que, visto lo visto en estos días, el esfuerzo de muchos de los agentes implicados dará frutos en los próximos año.

Puerta tradicional de bodega.